De mudanzas...
Diario de un Historiador
Por los vivos que están muriendo
Reflexiones de un día domingo

Son cada vez más catastrofistas las previsiones sobre el destino de nuestro pobre planeta tierra. Lo cierto es que después de pasearme por algunos diarios me pregunto si para los que mueren a diario asesinados, en guerras, por hambre, por enfermedades curables, importa el destino de nuestro planeta. Para ellos el final de todo ha llegado. No se trata de despreocuparse por el futuro planetario. Pero se trata de ocuparnos también de su presente. Ese que en Irak, Palestina, Infinitas regiones de África, Asia y América Latina está llegando a su fin más rápidamente. Para un niño desnutrido que está muriendo "literalemente" de hambre en Argentina, el fin del mundo llegará mañana, no dentro de 100 años. En todo caso se hace necesario una redistribución urgente de las riquezas hoy, revirtiendo el cuadro de relación entre los pocos que tienen mucho, demasiado, y los muchos, demasiados que tienen poco, insuficiente. Después que esta "revolución" social comience a transformar la realidad podremos hablar de frenar el desenlace final de nuestro planeta. No sólo por las generaciones futuras, sino también, y sobre todo, por las generaciones presentes. No por los que todavía no han nacido, sino por aquellos que están muriendo.
El reino del revés
Reflexiones de viernes por la tarde
Argentina. Año 2008. Abril.
Buenos Aires. La capital sufre el agobio producto de la quema de pastizales. La protesta se hace extensiva a todo el país. No se puede respirar. Un manto de polvo, humo, y otros componentes tóxicos invaden la gran ciudad. El mundo porteño se paraliza.
Tucumán. La zafra llega a su fin. La quema de los cañaverales trae el hollin a San Miguel, su capital. Los alérgicos lo sufren año a año. El aire se vuelve irrespirable. Miles de personas protestan junto a las ONG's ecologistas. El cielo se tiñe de negro. La ropa se tiñe de negro. Las casas se tiñen de negro. No se ve el cielo. Apenas se deja ver San Javier, el cerro.
Argentina. Año 2008. Abril. El aire que respiramos no es aire. Es apenas una bocanada más de humo. Ya ni los barbijos nos sirven. Ni las mascarillas. Argentina se cubre de polvo. Y aquellos que queman los pastizales, y nos contaminan el aire, ahora hacen piquetes. Ruin. Ruin. El reino del revés.
Cuando todo cae...
Reflexiones de un día martes de abril
Hoy se me caen nuevas estructuras recién construidas. Aparezco al mundo desesperando. Creyéndome eterno cuando no soy más que un envase descartable. Apenas más duradero que un tetrabrick. Apenas más resistente que una caja de fósforos. Pero me niego a irme de este mundo sin dejar una huella, aunque sea pequeña, en él. Dentro de 100 años no seré más que un espectro que habrá de sobrevolar las mentes de algunos pequeños seres que también se irán del mundo como me iré yo. Y en ese viaje final estamos solos. Pues es la vida. El misterio de la vida. Estamos aquí y ahora, creyendo vivir eternamente, cuando somos apenas una lata en conserva con fecha (incierta) de vencimiento. Hoy estoy pesimista respecto a la vida. Mañana tal vez madrugue pensando que vale la pena el intento de querer cambiar este putrefacto, individualista, egoísta y demoníaco mundo. Mientras tanto cierro los ojos... el sueño me vence. Se que me tiraré en la cama a perder más horas de producción canjeables por una pesadilla que me acompañará hasta que el sol me anuncie que es hora de levantarme nuevamente. Hoy, martes casi miércoles, nuevas estructuras recién construidas se derrumban una a una. Mañana será día de volver a construir nuevas. Aunque ya sepa que al caer la noche volverán a derrumbarse como un castillo hecho de arena.
Pongamos que les cuento de...
Reflexiones de un domingo de madrugada
¿Qué es Madrid sino un pedazo de sueño hecho añicos? Salgo por la Gran Vía, de paso por La Cibeles me detengo a llorar. Procuro no chocarme contra el Banco Central. Sigo hasta la Puerta de Alcalá, de ahí al Retiro. Todo muy turístico. Hasta que de pronto decido seguir al rastro. Día domingo en la mañana. Madrid parece un sueño. Un letargo. El Rastro se confunde con San Telmo. Sí. Madrid parece Buenos Aires. Bella. Puta. Desordenada. Límpida. Con la Puerta del Sol, que no es una puerta. Con su Plaza Mayor, que no es la más bonita de España. Porque la más bonita, dicen, está en Salamanca. Y me descubro habitando las calles de Madrid. Me descubro pensando un sueño hecho añicos. Volver. Con la frente marchita. Las nubes. Del tiempo. Ahora Madrid. Que para ser perfecta te falta el mar. El Mediterráneo para ser más preciso. Barcelona lo tiene. Y envidias. La vida es un metro a punto de partir. Es Buenos Aires. Es Nueva York. Es todo lo que soñamos. Antes que los sueños se nos hagan añicos. Madrid de mis amores. Tu misterio divino. Hoy no se. Mañana tal vez. Caigamos rendidos.
He perdido la capacidad de asombro
Reflexiones de un día miércoles
Nuevos aires de guerra sobrevuelan Medio Oriente
Sólo falta comunicar cuándo se lanzará la ofensiva contra Irán



